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¿Sufrirán los maltratantes de trastornos de personalidad?

By Trabajadora Social | Marzo 10, 2008

Especialmente por nuestra tendencia a estereotipar, se nos hace difícil reconocer como maltratante al individuo que es muy buena gente, muy trabajador, querido por otros, muy religioso, etc. Sin embargo, cualquier persona en su sano juicio, con ningún tipo alteración mental o de trastorno de la personalidad, puede ser un maltratante.

Cualquier persona que utilice la violencia en lugar del diálogo es un maltratante. La violencia no es sólo aquello que produce una lesión grave o que produce la muerte de una persona. La Organización Mundial de la Salud, (OMS) define a la violencia como: “El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.” El objetivo detrás de toda violencia es conseguir controlar a una o varias personas, a toda costa. La finalidad de las personas que ejercen la violencia es el poder y el control absoluto de otra(s) persona(s). Alcanzar el control deseado es lo que les refuerza, les hace persistir y reincidir en la violencia. (Sonkin y Dunphy, 1982)

Según el DSM-IV, el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales de la Asociación de Americana de Psiquiatría (APA), el trastorno de personalidad es un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta de las expectativas de la cultura del sujeto y tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta- es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar o prejuicios para el sujeto.

Varios trastornos de la personalidad manifiestan conductas violentas o maltratantes. La mayoría de las madres que asesinan a sus hijos son psicóticas y un significativo porcentaje de hombres que son violentos con su pareja padecen de trastornos mentales.


Con frecuencia suele encontrarse en los maltratantes más de uno de los siguientes trastornos de la personalidad:

Esquizofrenia- Las personas muestran deficiencias sociales e interpersonales marcadas en las relaciones íntimas, muchos creen poseer capacidad de pensamientos mágicos o poderes especiales. Tienen problemas para pensar y percibir, muestran aislamiento social, hipersensibilidad y afecto.

Trastorno Delirante Paranoide- Los delirios y alucinaciones tienen un contenido persecutorio, demuestran insistente desconfianza, percibiendo malicia constante en las acciones e intenciones de otras personas. Dentro de los casos de maltrato conyugal, se destaca el del tipo celotípico, la persona está convencida, sin razón alguna de que su pareja le es infiel e interpreta cualquier acción insignificante como una prueba de que le es infiel. Estos son considerados los más violentos y peligrosos, puesto que el individuo suele enfrentarse a la pareja con violencia y llega inclusive a atacar a quien éste crea que esté teniendo una relación con su pareja. El DSM-IV identifica en estos individuos las siguientes características:

  • Sospecha, sin base suficiente, que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o les van a engañar
  • Se preocupa por dudas no justificadas acerca de la lealtad o la fidelidad de los amigos y socios
  • Siente reticencia a confiar en los demás por temor injustificado a que la información que compartan vaya a ser utilizada en su contra
  • En las observaciones o los hechos más inocentes vislumbra significados ocultos que son degradantes o amenazadores
  • Alberga rencores durante mucho tiempo, por ejemplo, no olvida los insultos, injurias o desprecios
  • Percibe ataques a su persona o a su reputación que no son aparentes para los demás y está predispuesto a reaccionar con ira o a contra atacar
  • Sospecha repetida e injustificadamente que su cónyuge o su pareja le es infiel

Trastorno afectivo bipolar- es el conocido ‘Trastorno bipolar’. En los años 60′ era llamado ‘Desorden Afectivo Bipolar’ y anteriormente ‘Psicosis Maníaco-Depresiva’. Se caracteriza por ciclos del estado de ánimo y energía fluctuantes; se observan constantes cambios de pensamientos, conductas, humor y sentimientos. En algunos casos la persona puede estar sumergida en una depresión y de momento cambia y comienza a manifestar euforia- periodo de exaltación conocido como “episodio maníaco“. La persona experimenta un estado tal de energía y exaltación que es capaz de trabajar casi las 24 horas sin detenerse. La persona mayormente tiende a cambiar de un estado de excitación creativa y energía excesiva, a un estado de depresión, rabia, frustración, irritabilidad inusual, conducta seductora, ideas de grandeza, pensamientos acelerados, aumento del deseo sexual, falta de juicio comportamiento inapropiado o conversación excesiva. Se dan cambios de comportamiento erráticos, entre episodios de exaltación y los episodios depresivos, de normalidad, de aislamiento, inactividad, rabia o desesperación y hasta suicidas. Sin embargo, esta condición no es siempre tan notable, puesto que algunos individuos manifiestan “episodios hipomaniacos“, no manifestando un significativo deterioro laboral o social, permitiéndoles un mayor nivel de concentración. El trastorno bipolar se ha encontrado en gran cantidad de artistas, músicos, escritores, poetas y hasta científicos; especialmente en personas con talento creativo. Hoy día, se le ha diagnosticado este trastorno a figuras históricas famosas muy creativas, como resultado del estudio de sus cartas, documentos, descripciones de la personalidad y los conocidos hechos históricos ocurridos durante sus vidas.

Trastorno antisocial de la personalidad- Trastorno caracterizado por un patrón de conducta que manifiesta la práctica de violar los derechos de los demás, se presenta en la adolescencia y persiste en la edad adulta. Estos son los conocidos “agresores psicópatas”. El propósito detrás de la conducta de estas personas es hacer sufrir o ” simplemente” dominar a la otra persona, puesto que les causa placer personal. Tienen inteligencia suficiente como para saber cómo utilizar y manipular las leyes, para así poder continuar con sus metas u objetivos. Humillan a su víctima en público, la aterrorizan a través de amenazas, siente complacencia y disfruta del sufrimiento del otro, fuerza a la otra persona a realizar actos humillantes o degradantes. Estas personas usualmente manifiestan también el trastorno paranoide y el narcisista. El DSM-IV describe el trastorno como un comportamiento que sigue un patrón general de desprecio y violación hacia los derechos de los demás y se presenta desde la edad de los 15 años, como lo indican tres (o más) de las siguiente características de personalidad:

  • Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención
  • Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer
  • Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro
  • Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones
  • Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás
  • Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas
  • falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros

Trastorno Pasivo Agresivo/Negativista (TNP)- Este trastorno es comúnmente observado en sujetos maltratantes. Aparece en el DSM-IV; pero en su apéndice, bajo la denominación de “trastorno de personalidad”. Tiende a ser diagnosticado en presencia de otros trastornos. Se caracteriza por un patrón de actitudes de oposición y resistencia pasiva ante las demandas de una adecuada actuación en situaciones sociales y laborales. La personalidad pasivo-agresiva expresa continuas quejas sobre su desgracia y de sentirse incomprendido y menospreciado por los demás. Desprecia y critica de forma poco razonable a las figuras de autoridad con quienes establece relaciones de hostilidad encubierta pero de dependencia. Este trastorno es muy común en la población adicta. El maltratante demuestra:

  • Resistencia pasiva a rendir en la rutina social y en las tareas laborales
  • Quejas de incomprensión y de ser despreciado por los demás
  • Hostilidad y facilidad para discutir
  • Crítica y desprecio irracionales por la autoridad
  • Muestras de envidia y resentimiento hacia los compañeros aparentemente más afortunados que él
  • Quejas abiertas o exageradas por su mala suerte
  • Alternancia de amenazas hostiles y arrepentimiento
  • Envidia y resentimiento hacia el éxito ajeno y recurre a continuos intentos para frustrar los planes de los demás. Es frecuente la búsqueda continua de defectos en aquellas personas de las que dependen.
  • A menudo la persona oscila entre las amenazas hostiles y el arrepentimiento. Es común que presente rápidas sucesiones de estados de ánimo e inestabilidad emocional. Son irritables y con baja tolerancia a la frustración. El trastorno pasivo-agresivo de la personalidad aparece a menudo asociado a la depresión, al abuso de alcohol y a las quejas somáticas.

Trastorno límite de la personalidad- El DSM-IV describe el trastorno como caracterizado por un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, su autoimagen y la efectividad, y una notable impulsividad, que comienza al principio de la edad adulta y se da en diversos contextos. El maltratante con trastorno de personalidad límite demuestra:

  • Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado.
  • Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación.
  • Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.
  • Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo (p. ej., gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida).
  • Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automutilación.
  • Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (p. ej., episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días)
  • Sentimientos crónicos de vacío.
  • Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (p. ej., muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  • Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.

Narcisista- El DSM-IV explica que en este trastorno se observa un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se da en diversos contextos. El narcisista tiene una profunda necesidad de sentirse importante, admirado y fantasea con su éxito. Se observa en estos individuos arranques de rabia y comportamiento abusivo. El trastorno es observado con frecuencia en los criminales.
El maltratante narcisista-

  • Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
  • Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
  • Cree que es “especial” y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status.
  • Exige una admiración excesiva.
  • Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  • Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
  • Carece de empatia: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
  • Presenta comportamientos o actitudes llenas de arrogancia y soberbia.

Trastornos relacionados con substancias- Hoy día el “alcoholismo” es considerado una enfermedad mental, tanto por la Organización Mundial de la Sauld (OMS), como por la Asociación de Americana de Psiquiatría (APA), autores del Manual diagnóstico de los trastornos mentales DSM. Se ha encontrado, según los estudios, que más de la mitad de los presos que han cometido delitos violentos lo han hecho en estado de intoxicación (alcohol y / o drogas o ambas). El DSM-IV recoge una cantidad de trastornos que pueden ser producidos por substancias, y los clasifica según 11 grupos de substancias psicoactivas. La agresividad suele encontrarse asociada al abuso y a la dependencia de diversas substancias; así el individuo no posea antecedentes de algún otro trastorno mental. La mayoría de substancias conduce a un estado de desinhibición de la personalidad, lo que da pie a la pérdida del control emocional y a las frecuentes manifestaciones de agresividad. En varios estudios se ha observado la presencia del alcohol en más de un 50% de los agresores. Por otro lado, estudios neurológicos han demostrado que se observa una reducción en el nivel del metabolito de la serotonina, en el líquido céfalo-raquídeo de las personas que ingieren alcohol. Bajo las influencias del alcohol el agresor consigue la oportunidad para poder expresar los rasgos de su carácter, sin las inhibiciones que le refrenan. Algunas de las características más comúnmente observadas en estos individuos son:

  • El incremento del deterioro familiar, social y laboral con el tiempo. Irresponsabilidad, repetidas ausencias, accidentes e incumplimiento de las tareas laborales o escolares, o en la casa. Inclusive incurren en problemas legales. Desarrollan indiferencia hacia sus relaciones familiares, incurren en discusiones, amenazas y agresión.
  • La persona se vuelve irritable, impulsiva y comienzan a manifestar cambios en su estado anímico
  • Disminución de su rendimiento intelectual, su memoria y su nivel de concentración.
  • Algunos experimentan constante resentimiento o remordimiento
  • Buscan calmar el malestar emocional y el aumento en las tensiones que experimentan, a través del abuso de la substancia psicoactiva, creando así un círculo vicioso.
  • Algunos se van aislando
  • Desarrollan problemas sexuales
  • Desarrollan sentimientos de omnipotencia

Complicaciones del alcoholismo crónico:

  • Psicosis alcohólica.
  • Síndrome de abstinencia: delirium tremens.
  • Trastornos relacionados con consecuencias nutricionales.
  • Delirios crónicos del alcohólico: celopatía, alucinosis, demencias, complicaciones nerviosas, encefalopatías y epilepsia.

       

Referencias:

  1. Sonking, D.J., Dunphy, M. (1982) Learning to live without violence: A hand book for men. S. Francisco, Estados Unidos: Vulcano Press,
  2. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4th ed. (DSM-IV) Washington DC, Estados Unidos: Ed. American Psychiatric Association, 1994 
  3. Informe mundial sobre la violencia y la salud,  Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza: OMS, 2002

Topics: Grupos Totalitarios, Maltrato en la Adultez, Psic. y Social |

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