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Mitos Sobre el Hostigamiento Sexual

By Trabajadora Social | Abril 6, 2008

Manifestación de la presencia del típico estereotipo de género dentro de nuestra sociedad es el esperar y socializar a la mujer para que ésta sea complaciente, no contradictoria a lo que se les dice, servicial, atenta y agradable. Sin embargo,  irónicamente dentro de la mente del hostigador esto es comúnmente confundido con provocación. Aún el no “llamar la atención” se transmite como un valor cultural tradicional, especialmente dentro de la cultura machista, junto a los prejuicios de una educación tradicionalmente dirigida a cumplir su objetivo: quebrantar la voluntad, a fin de convertir al ser dependiente en una persona dócil y obediente. A través de lo cual, el dependiente se vuelve incapaz de reaccionar por la fuerza y autoridad aplastante del superior que lo silencia. El silencio en las mujeres socializadas de esta manera es interpre­tado como aceptación. Sin embargo, aún en la medida en que nos hemos ido educando y la situación va cambiando, tenemos que responsabilizar al culpable: a la persona que está dispuesta a abusar de su poder en el trabajo para for­zar al subordinado a intimidades sexuales para poder conservar su empleo. Eso ocurre independientemente de su comportamiento o apariencia. Existen muchos mitos basados en creencias tradicionales típicas principalmente de la cultura machista latinoamericana que afectan aún la empatía social hacia las víctimas de agresión sexual. Uno muy conocido es el de que las víctimas quieren ser hostigadas, abusadas sexualmente o violadas. 

 

MITOS COMUNES DENTRO DE UNA SOCIEDAD TIPICAMENTE MACHISTA

La mujer es la que provoca por su forma de vestir o comportarse y algunas lo hacen a propósito para seducir a los hombres. 

Realidad: La única persona responsable del acto de acoso es quien la emite, nunca quien la recibe. Nadie desea sentirse intimidado. No importa el atuendo que utilice una persona no es motivo o excusa para que la otra traspase sus límites. El atuendo de una persona no es una invitación implícita o explícita a traspasar el espacio privado y personal de la otra persona.      

La víctima puede detener el hostigamiento sexual si lo desea

Realidad: El hostigamiento implica acoso donde existe una relación desigual, donde se da la intimidación y una respuesta de resistencia de parte de la persona subordinada.         

Las mujeres que no provocan y de manera clara rechazan las propuestas sexuales no son víctimas del hostigamiento sexual.

Realidad: Un aspecto psicosocial en la mentalidad de los hombres es su instinto de conquista. El conquistar algo significa someter o arrebatar algo que pertenece a otra persona. Si una mujer dice que no o se porta indiferente crea exitación en algunos hombres que tienen mentalidad machista; interpretan por lo tanto una invitación y justifican su conducta por causa de su necesidad de conquista. Alcanzar su objetivo se convierte en su codiciado premio.         

El hostigamiento sexual no es algo que ocurra con frecuencia, son casos aislados de personas descontroladas por sus deseos sexuales, por sus hormonas, especialmente en el hombre por ser hombre. 

Realidad: El hostigamiento sexual es el riesgo laboral más común tradicionalmente en todas las sociedades, debido al mito social de que los hombres no pueden controlar sus impulsos sexuales y por ello las mujeres son las que tienen que poner los límites. El hostigamiento sexual es una conducta socialmente aprendida. Tal creencia está basada en una  creencia tradicional completamente machista dentro de la cual el hombre era considerado y socialmente aceptado como un animal sin capacidad para controlar sus apetitos sexuales y con necesidades sexuales muy superiores a los de la mujer.         

La persona hostigadora padece de disfunciones sexuales 

Detrás del hostigamiento sexual existe una intención de posesión y agresión para poder imponer poder sobre la voluntad del otro individuo. El hostigador ve a la víctima como objeto de satisfacción personal y está dispuesto a realizar cualquier acto violento para lograr su propósito.       

La mayoría de los casos de hostigamientos se deben a piropos inofensivos, de los cuales se aprovecha un empleado para utilizarlos como venganza, ante un despido o una mala evaluación

Realidad: Primero que nada nadie tiene el derecho de pasar encima de los límites de la otra persona, sin su consentimiento aunque se haga con intención de halagarle a través de piropos. Segundo, debido a lo difícil del proceso, a los riesgos al hacer la querella y a las consecuencias que esto conlleva, se hacen muy pocas acusaciones en falso. Con frecuencia la primera reacción de parte de todos es la incredulidad respecto a las acusaciones. Otros riesgos y consecuencias comunes son el exponerse a la difamación, al ridículo, a perder derechos y a perder oportunidades.      

 Los hombres son los únicos que hostigan sexualmente. 

Realidad: Aunque la mayoría de los casos provienen de los hombres hacia las mujeres, el hostigamiento sexual se da también de una mujer en posición de poder hacia un empleado.          

 

No hay manera de predecir quienes van a ser víctimas de hostigamiento sexual. No importa si eres o no joven o atractiva, existen casos de mujeres de entre 50 y 60 años que han sido hostigadas en la misma manera en que lo ha sido una adolescente en su primer trabajo. Los hombres frecuentemente escogen a la mujer más vulnerable ante sus demandas; la  más que tiene que perder si se resiste, porque es la que más necesita el trabajo o la más joven e inmadura. Mientras más tiempo una mujer permanece en la fuerza laboral, más probabilidad tiene ella de que su posición esté comprometida por este tipo de hostigamiento.

 

Topics: Hostigamiento Sexual, Maltrato en la Adultez |

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